Slow fashion: En defensa de la moda tranquila

Slow fashion: En defensa de la moda tranquila

“El que camina a grandes zancadas no irá muy lejos”, Lao Tse. 

En 2008, Stefano Gabbana sostenía que “todos tenemos que sentarnos y reflexionar sobre la ansiedad que produce la constante necesidad de anticiparnos. Es hora de comer, vestirse y vivir el momento”. Hablaba en un momento similar al que vivimos nueve años después, un tiempo de prisas y de dominación, en lo que al textil se refiere, del fast fashion. Hace ya varios años, la industria alimentaria comenzó a usar el slow food para hacer frente al fast food. Hoy, la industria textil lo lleva a su terreno, creando el slow fashion. Y nosotros alzamos la mano para defenderlo. 

El concepto de slow fashion fue acuñado por Kate Fletcher, del Centro de Moda Sustentable de UK, en 2007, oponiéndose al fast fashion. Este se lleva a cabo por un gran número de empresas que incrementan su rentabilidad a base de producir en mercados con regulaciones más laxas y en condiciones laborales muchas veces cuestionables, agotando recursos demasiado deprisa, y aumentando el impacto medioambiental a través de una excesiva generación de residuos. Según la WWF, el 20% de los vertidos tóxicos que llegan al medio ambiente provienen de la industria textil. También dice la WWF que se necesitan 2.700 litros de agua para producir una simple camiseta de algodón. Aunque fuera mucho menos, todo suena a demasiado. 

El movimiento del slow fashion surge por tanto para oponerse a todo esto. Trata que los consumidores lleven prendas que les haga sentirse más cómodos y relajados. Además, se preocupa por fomentar el consumo consciente de ropa.

Andrea Saltzman, Directora de la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la Universidad de Buenos Aires, opina que “quizá lo lento no tenga que ver con la posesión, sino con el acontecimiento”. Es decir, el slow fashion no se limita a una simple moda o tendencia, sino que se extiende para convertirse en  una filosofía de consumo responsable y hace de comprar una experiencia. Este movimiento hace ver a los consumidores la realidad sobre la industria de la moda y el impacto de la misma en el medio ambiente. Pretende conseguir un impacto positivo en la sociedad a través de formas de producción justas y la utilización de materiales que no contaminan.

En Pulaa, vivimos cada día el slow fashion, ya que la producción artesanal no puede ser de otra forma. Entendemos que es importante hacer prendas de calidad, únicas y perdurables, siempre respetando el medio ambiente y el comercio justo. Sabemos que a veces es imposible negarse a consumir fast fashion, y lo entendemos (y hacemos como todo el mundo), pero queremos invitaros a todos a consumir más moda independiente y afín al slow fashion, al menos de vez en cuando.

Como puede que ya supierais, todos los productos de Pulaa están hechos artesanalmente por trabajadores en países en vías de desarrollo, con productos de bajo impacto ecológico o reciclados, y bajo métodos de producción que crean crear oportunidades de empleo sostenibles.

Si quieres saber más sobre nuestra misión social aquí o contáctanos en info@pulaabrand.com

Publicado en 16/05/2017 por María Banderas Home 1354

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